Hace 4 días, cuando vivíamos en cavernas y no existía el concepto de país, la única opción política que tenía sentido en ese momento de la historia era el anarquismo. Cada individuo sólo debía preocuparse de sí mismo y de su entorno familiar, tomando las decisiones él mismo en cuanto a cómo proceder para conseguir cualquier cosa que necesitara.
En el momento actual en el que vivimos, la cosa ha cambiado un poco a causa de nuestra evolución. Hemos tenido que inventarnos los gobiernos para poner orden en cada uno de los países que conforman el mundo. Anteriormente, el control era mayoritariamente autoritario, habiéndose democratizado poco a poco en los países más desarrollados. Sólo hace falta ver la actualidad en los países árabes para comprobar cuál es la tendencia global.
Nuestro presente es bastante complejo. Para empezar, ningún país se encuentra en el mismo momento de desarrollo. En muchos de ellos la religión todavía tiene un peso muy relevante, sin olvidar el peor de los problemas que causa miles de controversias y contradicciones, los intereses económicos, los lobbies, como por ejemplo la compra-venta de combustibles sólidos.
Analizando el panorama, parece que hacen falta muchos años para que pasemos página con la religión y para que nuestra economía se base en formas de producción totalmente sostenibles.
Cuando podamos asegurar que todo lo expuesto anteriormente sea parte de la historia, que todo el mundo vaya al unísono, en ese momento reinará el sentido común y el respeto al prójimo. Entonces no hará falta ningún gobierno, como lo entendemos hoy en día. El único sistema político que tendrá sentido es el anarquismo, no entendido como antisistema, sino como ausencia de estructura gubernamental, ya que ésta no hará falta.
Me encantaría llegar a poder vivir ese momento.
